Las dos caras de la moneda de la vida migrante en Tapachula

Tapachula vive la dualidad migrante con extracontinentales de compras en tiendas departamentales y centroamericanos pidiendo dinero en la calle

Un grupo de tres migrantes provenientes de Haití ha ingresado a una tienda departamental del sur de Tapachula. Han adquirido algunas playeras con descuentos y uno de ellos un pantalón de mezclilla. El gasto en total ha ido cerca de los mil pesos.

Después se retiran, sin más que la reciente adquisición que han realizado y para abordar, afuera de esta trasnacional, uno de los colectivos que los llevará a colonias asentada aún más al sur de la localidad.

Para activistas de la frontera sur, pocos son los extranjeros que tiene la oportunidad de comprar en otros sectores que no sea el de canasta básica. Los cubanos, por ejemplo, son los más cercanos a adquirir mercancías de otros giros y hasta del ramo turístico mientras están a la espera de trámites de regularización en el sur de México.

Pero desde el inicio del segundo trimestre del 2021, la escalada de extracontinentales ha traído consigo desde Sudamérica a haitianos y africanos con un poco de mayor capacidad de compra.

Mientras tanto, afuera de la misma tienda departamental donde el trío de haitianos acaba de realizar su compra, un hombre con hijo en brazos envía oraciones al aire. Pide que le regalen una moneda y dicta que salió de Centroamérica sin más que una mudada de ropa y de forma rápida. La violencia recrudecida y las nulas oportunidades de empleo lo han traído hasta Tapachula, a pedir dinero en un sitio donde confía en que adquirirá más monedas que en otro lugar.

No tengo a dónde ir, me toca vivir en la calle, donde se pueda, donde haya un techo que no nos moje de la lluvia”, señala el angustiado hombre.

La actividad de talonear en esta zona comercial de Tapachula no es propia de este hombre. Días antes, una mujer de origen hondureño se hacía acompañar de sus dos pequeñas hijas en este mismo sitio pidiendo dinero para poder comer.

Los meses de apoyo por parte del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) se acabaron. Dejó de percibir lo poco más de 4 mil pesos mensuales para poder rentar un espacio digno y tuvo que ir a la calle.

El centro de Dignificación Humana, liderado por el activista Luis Villagrán, ha referido que podrían ser cientos de migrantes que están en situación de calle, debido a que no tienen la facultad para rentar espacios, casas o cuartos austeros.

Sin embargo, hay un sector más afortunado, aquellos que traen consigo un poco de dinero para subsistir, mientras las autoridades mexicanas destacan sus trámites o procedimientos.

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