Debería ser obligatorio el uso del cubrebocas, dice experto de la UAM

Hay más riesgo de una mayor expulsión de gotas de saliva al hablar, cantar o reír que al estornudar

Al salir de casa debería ser obligatorio el uso del cubrebocas –de preferencia de un material de tres capas, de fibras muy finas y juntas en el entramado-, para prevenir el contagio, así como hacer una práctica común, que si al hogar llega una persona que no es del núcleo familiar estable, también use el cubrebocas, señaló el doctor Fernando del Río Haza, profesor emérito del Departamento de Física de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Recordó que los aerosoles son la mezcla de virus con finísimas gotas de saliva que permanecen en el aire y pueden flotar por largas distancias y horas, lo que las hace una de las principales fuentes de transmisión del virus del SARS-CoV-2.

Señaló que se ha estudiado que esas partículas suspendidas “como un fenómeno físico en el que se analiza la manera en que se mueven y flotan y cómo las gotas se van evaporando”, por lo que los contagios que se producen tienen mucho que ver con nuestros hábitos”.

En este mismo sentido, recordó que hay más riesgo de una mayor expulsión de gotas de saliva al hablar, cantar o reír que al estornudar, debido a que la población está acostumbrada a cubrirse con un pañuelo o el ángulo interno del brazo al estornudar.

Ante esta situación, dijo, es que el mayor número de casos detectados de contagio de COVID, se han producido por estos aerosoles y la presencia de personas que no usan cubrebocas y permanecen en lugares donde no había gente con síntomas claros o que se la hubieran pasado estornudando.

A su vez, el doctor Pedro Díaz Leyva, también del Departamento de Física señaló que la permanencia de los aerosoles en el ambiente depende de la temperatura y las condiciones de humedad, “en el calor, las gotas que se excretan en estornudos y al toser se evaporan y podrían no llegar a grandes distancias, sin embargo, en temporadas frías pueden durar horas y alcanzar distancias de varios metros”.

Las gotitas que se expelen por boca y nariz, por el sólo hecho de respirar, ha provocado que se hayan registrado diversos contagios derivados de las reuniones familiares, porque al estar concentrados en lugares cerrados, el ambiente se llena de aerosoles expelidos a través de hablar o reír, por lo cual es importante ventilar los espacios para que circule el aire y deje correr gotas posiblemente infectadas.

Recordó que los virus necesitan estar en un medio de agua para no perder su integridad estructural, pero son muy sensibles a agentes químicos como jabón, alcohol, cloro, antisépticos, además “no persisten mucho en la cerámica, el metal y el latón, pero en cartón, tela, papel, piedra e incluso la piel humana que conservan humedad, se ha visto que pueden preservarse activos hasta por 28 días si están a 20 grados de temperatura, en promedio”.

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