Atascados, miles de transportistas por el aislamiento a GB

Bruselas. Michel Barnier, jefe negociador de la Unión Europea (UE) para el Brexit, afirmó ayer que está en marcha “el último esfuerzo” antes de que Reino Unido abandone el mercado único, dentro de 10 días, y sostuvo que Bruselas está dispuesta a negociar “hasta fin de año y más allá, si es necesario”, aunque no pudo asegurar si habrá o no acuerdo, según una fuente europea.

La negociación se vio eclipsada por la aparición en Inglaterra de una mutación del coronavirus, más contagiosa que las variantes anteriores, que provocó el cierre de fronteras por decenas de países y paralizó el tráfico de mercancías con Francia.

La Comisión Europea recomendó ayer a los países del bloque que faciliten la reanudación del tráfico con Reino Unido, cuyo aislamiento a causa de una nueva cepa del coronavirus sembró el caos en sus conexiones con el continente.

Bruselas pidió que se facilite la reanudación de los “viajes esenciales para evitar rupturas en la cadena de abasto” y así permitir que miles de ciudadanos de la UE y de Reino Unido puedan volver a sus casas.

Francia dio un primer paso en este sentido, cuando anunció que autorizará, a partir de hoy, el retorno desde Reino Unido de aquellas personas que residan en Francia o en el espacio europeo, o que “deban efectuar desplazamientos indispensables”, como los choferes de camiones de transporte, siempre y cuando presenten una prueba de Covid-19 negativo “de menos de 72 horas”. El estratégico puerto de Dover reabrió anoche sus operaciones.

Alemania, en cambio, decidió prolongar hasta el 6 de enero el cierre de sus fronteras con Reino Unido y Sudáfrica, donde también brotó una variante del virus.

Irlanda anunció que mantendrá el cierre hasta el 31 de diciembre e Italia también cerrará hasta el 6 de enero.

Queda semana y media para el fin del periodo de transición y la falta de un tratado de libre comercio que amortigüe la era pos–Brexit podría traer graves consecuencias para las economías ya de por sí debilitadas por el Covid-19, especialmente la británica.

El primer ministro británico, Boris Johnson, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hablaron por teléfono el lunes por la noche, afirmó una fuente en Bruselas, pero ambas partes mantuvieron la mayor discreción al respecto.

Reino Unido, que abandonó oficialmente la UE el 31 de enero, corta definitivamente sus lazos con el bloque a final de mes. Sin embargo, las conversaciones en busca de un acuerdo comercial siguen bloqueadas en torno a la exigencia europea de poder seguir pescando en los ricos caladeros.

Esta cuestión, de poco peso económico, se ha convertido en una verdadera batalla política: a partir del 1º de enero el Reino Unido insiste en “recuperar el control de sus aguas”.

Barnier explicó antes de una reunión con los embajadores de la UE en Bruselas, haber rechazado una oferta de Londres al respecto, sin más detalles, pero a puerta cerrada en la reunión consideró que la última oferta de Reino Unido sobre el reparto de la captura de peces en aguas británicas a partir de 2021 era “totalmente inaceptable”, según los diplomáticos de la UE que hablaron bajo condición de mantener el anonimato.

Pese a las graves consecuencias económicas que tendría para la economía británica, Johnson declaró el lunes que los términos de una ruptura sin acuerdo “serían más que satisfactorios” para su país.

Ya se ha superado el plazo máximo fijado por el Parlamento Europeo, que expiraba el 20 de diciembre, con el fin de poder ratificar un eventual tratado a tiempo de que entrase en vigor el 1º de enero. Ahora, si las dos partes llegan a un acuerdo in extremis esta semana o la próxima, éste deberá aplicarse de manera provisional sin ratificación. O también podría haber unos días de ruptura brusca a la espera de que las cámaras se reunieran y dieran su visto bueno a un texto de 700 páginas repleto de detalles técnicos.

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